Recordar historias, construir nuestra memoria

> PRESENTACIÓN

UN PROGRAMA DE PARTICIPACIÓN SOCIAL

Y RESCATE PATRIMONIAL.

Junto con garantizar el libre acceso de los ciudadanos a los bienes culturales, hay que promover su participación en las decisiones sobre el patrimonio  tradicionalmente reservadas a los expertos.

20-10-2009

El programa Memorias del siglo XX es una iniciativa de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos que, bajo el lema Tus recuerdos son nuestra memoria, busca promover la participación de las personas y organizaciones en la tarea de recopilación, difusión y uso social de aquellas expresiones culturales que son reconocidas como parte de la   memoria y el patrimonio de las comunidades locales. De esta manera, el programa amplía y da continuidad a las políticas de gestión participativa de la Dibam.

Para ello se ha trabajado desde las bibliotecas y museos de cada localidad, invitando a las personas a participar en  reuniones y encuentros comunitarios. A partir de la pregunta ¿qué recordaremos del siglo XX?  han ido surgiendo  los testimonios sobre las más diversas experiencias y realidades locales contribuyendo así a hacer visible la memoria cotidiana de hombres y mujeres, sus experiencias, sus vínculos y su percepción subjetiva de la vida social, política y cultural del país durante el siglo XX.

En vísperas del Bicentenario de la República, un esfuerzo de este tipo contribuye a una conmemoración participativa y democrática, situando la reflexión y las prácticas relacionadas con el  patrimonio y la memoria,   en espacios sociales y culturales  más amplios y diversos.

El programa comenzó  el segundo semestre de 2007  con un proyecto de carácter piloto, en tres localidades de la Región Metropolitana, en el que participaron las bibliotecas públicas de las comunas de Lo Barnechea y Pudahuel, la Biblioteca de Santiago y el Museo de la Educación Gabriela Mistral, en el barrio Yungay.

Esta primera experiencia permitió poner a prueba los equipos y las metodologías definidas inicialmente. Luego, durante el año 2008, se desarrolló una versión ampliada del programa en cuatro regiones del país y durante el 2009, en otras seis. Actualmente participan del Programa  las regiones Metropolitana, de Coquimbo, Valparaíso,  del Bío Bío, de Los Ríos, de Los Lagos, y de Aysén.

La definición de las regiones se realizó a nivel central teniendo en consideración la experiencia previa, la capacidad de gestión, el personal disponible y las posibilidades de las bibliotecas y museos para involucrarse en el programa. Las localidades específicas fueron definidas luego por las coordinaciones regionales de bibliotecas públicas y los responsables de los museos dependientes de la Dibam.

 Objetivos 

Siguiendo al historiador Alessandro Portelli, se podría afirmar que el objetivo general del programa Memorias del Siglo XX  es recoger y producir  relatos que permitan “producir otros relatos, para que la máquina de narrar y de recordar se mueva”. Un propósito tan amplio y ambicioso implica un conjunto de esfuerzos orientados específicamente a:

  •  Promover procesos colectivos de recuperación, resignificación y uso social de la memoria  y del patrimonio local en comunidades del entorno de las bibliotecas públicas y los museos vinculados a la Dibam.
  • Valorar la memoria como patrimonio socio cultural, cuyo estímulo y movimiento puede contribuir a visibilizar los saberes locales y contenidos identitarios, entre ellos las diversas expresiones artísticas y culturales.
  • Promover procesos de interpretación del pasado histórico, de acuerdo a los desafíos que enfrentan hoy las comunidades locales, en la perspectiva del fortalecimiento del “capital social y la memoria para la acción”.
  • Promover el desarrollo de alianzas entre actores locales que reconocen en la memoria de las comunidades un capital social significativo para animar procesos de participación y democracia local.
  • Contribuir a  incrementar y diversificar las colecciones de las instituciones vinculadas a la Dibam, a fin de que éstas den cuenta de la pluralidad social, cultural y étnica de la sociedad chilena, a través de la recopilación y producción  participativa de diverso tipo de documentos y registros.

 Qué hacemos 

  • Desarrollamos, mantenemos y damos acceso a un archivo audiovisual de fuentes orales que recoge el testimonio, la vida cotidiana y las expresiones culturales de quienes, generalmente, han estado ausentes de los libros de historia y de las colecciones de las instituciones patrimoniales.
  • Desarrollamos, mantenemos y damos acceso a un archivo digital de las imágenes y de los documentos recopilados y seleccionados por las propias comunidades, a través de procesos amplios y participativos. Entre los materiales digitalizados hay fotografías, manuscritos e impresos de diverso tipo como folletos, libros, panfletos, volantes y afiches.
  • Damos acceso a los documentos digitalizados y a los fragmentos de las entrevistas y registros audiovisuales, a través del sitio web www.memoriasdelsigloxx.cl. La versión completa de los videos está disponible en la Biblioteca Nacional, y próximamente estará en todas las bibliotecas públicas en convenio con la Dibam, y en los museos que cuentan con condiciones para la consulta.

Cómo trabajamos

 El esquema de trabajo desarrollado por el Programa considera cuatro momentos principales :

  1. Difusión y convocatoria amplia a nivel local. 
  2. Realización de encuentros  comunitarios e identificación de ‘nudos de  memoria’.
  3. Registro audiovisual de testimonios y recopilación de documentos.
  4. Devolución y puesta en circulación de lo producido colectivamente, a fin de dar inicio a un nuevo ciclo.

Además,  al comienzo y durante todo el proceso se desarrolla, en paralelo, un diagnóstico participativo y una capacitación general en temas de memoria y patrimonio, así como también otras de carácter específico, en las metodologías y técnicas necesarias para las tareas a desarrollar.

Los responsables de este proceso son las bibliotecas y museos de cada localidad, en conjunto con los equipos centrales y el encargado territorial del programa presente en cada una de las regiones,  quien está a cargo de los contactos, relaciones comunitarias y de la organización de las tareas de  convocatoria y difusión en el terreno.

 1. Difusión y convocatoria

La convocatoria a la comunidad se realiza a partir de los contactos y vínculos ya establecidos a nivel comunitario por el museo y las bibliotecas públicas participantes, buscando, además, ampliar estas redes mediante diversas acciones orientadas a otros sectores o espacios comunitarios hasta entonces no vinculados. (visitas a organizaciones, personas e instituciones, difusión en lugares públicos como plazas y ferias, volanteos, uso de medios de comunicación, etc.).

2. Encuentros comunitarios

Esa primera fase de intenso trabajo culmina en encuentros comunitarios en cada localidad, cuyo objetivo central es reconocer los principales temas o nudos de memoria (temáticas en torno de las cuales se organiza una serie de recuerdos) que circulan en las comunidades;  saberes y experiencias compartidas que forman parte de la memoria y el patrimonio local, identificando, al mismo tiempo, a los posibles entrevistados. En algunas localidades se han hecho excepciones trabajando directamente con grupos o personas con las que  las bibliotecas mantienen un estrecho contacto o han tenido experiencias previas. Tal fue el caso, por ejemplo,  del Centro Lector de Lo Barnechea en la Región Metropolitana.

Estos encuentros pueden ser abiertos a toda la comunidad o sectoriales invitando a algunas organizaciones e instituciones, según el diagnóstico y los objetivos que se plantee el equipo de trabajo a nivel local.

La metodología más utilizada es  la ‘línea de tiempo’. En grupos de 6 a 8 personas,  los participantes conversan en torno a la pregunta propuesta “¿Qué nos parece importante recordar en nuestra localidad?”. Posteriormente, cada grupo presenta los recuerdos, experiencias y temas surgidos en los diálogos grupales, ordenándolos temporalmente a lo largo de la  línea de tiempo trazada en un papelógrafo. Así, se va constituyendo una visión de conjunto del proceso a través del cual se produjeron los diversos eventos y experiencias narradas.

En general, los diferentes temas que han surgido en los encuentros configuraron una suerte de “inventario de memorias”, las que se trabaja de manera más o menos simultánea para preparar los registros. No obstante, ha habido  excepciones en las que se ha optado por trabajar en torno a un solo tema a la vez, privilegiando así su profundización.

Con la identificación de los ‘nudos de memoria’ a lo largo de esta ‘línea de tiempo’, se da inicio a la tercera fase del trabajo que consiste en definir los temas a abordar  y las personas a contactar para las entrevistas. En paralelo se requiere retomar los contactos establecidos durante la difusión y convocatoria, a fin de invitar a las personas y organizaciones a prestar, para su digitalización, aquellos documentos que consideran de mayor valor. Con estos materiales, entrevistas y documentos de diversa índole  se ha ido formando el fondo patrimonial digital del Programa Memorias del Siglo XX disponible en Internet.

3. Registro audiovisual y recopilación

Los registros audiovisuales  son el producto final de un proceso más prolongado de trabajo que el de la grabación misma. Una vez acordadas, colectivamente, las temáticas a trabajar y las  personas a entrevistar, se define si las entrevistas serán individuales o grupales, y si habrá grabación de eventos y manifestaciones culturales significativas a nivel local (fiestas, celebraciones, ceremonias, encuentros, etc.).

Estas decisiones están determinadas por el diagnóstico y el contexto, pero en general se trata de dar cuenta de la diversidad de experiencias relacionadas con una actividad, espacio de participación, o sucesos generales y/o nacionales, que escapan a lo puramente local.

La preparación previa de estos registros es una etapa muy relevante que debe prolongarse todo lo necesario a fin de establecer una relación fluida y de confianza entre el entrevistador y el entrevistado. Junto con la conversación sobre los temas definidos, ambos comienzan a realizar, de manera conjunta, el trabajo de revisión y recopilación de documentos (cartas, fotografías, impresos, etc.) con el futuro entrevistado. Así, el diálogo en torno a éstos y la observación participante desde un espacio compartido permite profundizar la “investigación” y explorar modos de relacionarse con los protagonistas de la entrevista  que contribuyan a un mejor registro.

También, este es el momento para que  el entrevistado comprenda, se involucre y entusiasme con la propuesta  y pueda tener plena conciencia del consentimiento informado que está otorgando para la grabación, difusión y uso posterior del producto que está contribuyendo a generar.

Durante esta etapa se define el tipo de entrevista a realizar y si ésta será más o menos abierta y estructurada, teniendo en cuenta para ello las características de las diferentes personas y grupos con los que se trabaja. En el momento del registro es necesario encontrar formas de compatibilidad entre las exigencias técnicas de un buen producto audiovisual --iluminación, micrófonos, cámaras y otros elementos técnicos--,  y la naturalidad y fluidez buscada en la conversación, especialmente al inicio del registro.

La grabación la realizan profesionales externos a las localidades pero la entrevista misma, y la investigación y preparación previas han estado a cargo de los encargados territoriales y de los responsables de bibliotecas y directores de museos, salvo durante la experiencia piloto. El objetivo de esta decisión es fortalecer, o crear, las capacidades y destrezas necesarias para que, progresivamente, este tipo de trabajo pueda ser incorporado como parte de las labores habituales de estas instituciones.

La recopilación

Desde el principio, y paralelamente a las acciones que se desarrollan en las localidades, se organiza la recopilación de documentos, tarea que debe relacionarse con el trabajo realizado en los encuentros comunitarios y con la preparación de las entrevistas. Es interesante que los documentos den cuenta de las experiencias, prácticas y saberes de las personas y grupos entrevistados, de manera que la búsqueda y acopio combine diversos criterios y no sólo un interés estético o documental.

Al vincular  la recopilación a las demás actividades, por ejemplo, a la entrevista, es posible obtener información adicional sobre los documentos y, al mismo tiempo, descubrir potenciales entrevistados en personas que inicialmente fueron contactadas sólo como donantes de documentos, así como establecer relaciones y diálogos más directos con personas, grupos y organizaciones, contribuyendo a estrechar vínculos y motivar a la comunidad a participar en el proceso.

La recopilación debe contemplar  medidas básicas que aseguren el cuidado, protección y buen uso de estos materiales, así como también la realización del catastro, acopio y documentación  que recoja la información básica a través de un formulario único. Este trabajo es un requisito indispensable para el procesamiento posterior que incluye la digitalización, catalogación, archivo y publicación en Internet.

4. Devolución y puesta en circulación

Durante el transcurso mismo del trabajo, y no sólo al final de un ciclo, se realizan ejercicios de devolución a los grupos y/o comunidades, de los productos que se han generado, particularmente, de los registros audiovisuales y de los documentos recopilados.

El objetivo es difundir y hacer circular esas historias y memorias para darlas a conocer pero, sobre todo, para promover su reapropiación y uso incentivando, al mismo tiempo, la generación de nuevas acciones de recuperación y recopilación que involucren a otros grupos comunitarios, poniendo énfasis en sus propias capacidades para llevar adelante este tipo de iniciativas. El carácter específico de éstas dependerá de la realidad y los intereses locales pero, en el marco del trabajo del Programa, se propone un verdadero “repertorio” o “grilla” de actividades, entre ellas la exhibición de videos, exposiciones, desarrollo de contenidos locales para Internet (en conjunto con el programa Biblioredes), concursos, muestras de creaciones escritas o audiovisuales,  talleres escolares de memoria, etc.

Diagnóstico participativo

El diagnóstico es una herramienta  para reconocer y registrar los aspectos relevantes de la realidad comunitaria e institucional, y de los actores que puedan participar, complementar y potenciar el carácter participativo del Programa a nivel local.

Junto a lo anterior, es importante reconocer  las memorias, historias y relatos  que circulan en el territorio e identificar las acciones de recuperación y difusión que se han realizado (escritos, audiovisuales, páginas en Internet, recopilación, archivos, Rincones de la memoria en bibliotecas, etc.), a fin de evaluar las posibilidades de  vinculación a las líneas de trabajo del programa. En este proceso de generación de conocimiento sobre la propia comunidad es importante reconocer y  caracterizar la noción que las personas y colectivos tienen de los objetos y documentos considerados como patrimonio histórico y cultural (¿Cuáles? ¿Por qué?)

Como el diagnóstico se realiza localmente, los protagonistas de este proceso son los equipos de bibliotecas y museos y los encargados territoriales, que son quienes están presentes e insertos en las comunidades. La experiencia y conocimiento de sus espacios institucionales y comunitarios serán sus fortalezas fundamentales a la hora de elaborar el diagnóstico, aprovechando la información existente en las bibliotecas y museos, así como las actividades comunitarias que son parte de la gestión institucional. No obstante, en cada localidad se pueden organizar acciones específicas orientadas a obtener mayor información y conocimiento de la realidad local.

Los aspectos que registra el diagnóstico son históricos y, por lo tanto, modificables en el tiempo, las acciones que se desarrollen abrirán nuevas interrogantes y dimensiones necesarias de diagnosticar posteriormente. De esa manera, se pueden ir integrando nuevos actores, problemas, necesidades y desafíos que mostrarán la necesidad de reelaborar las planificaciones y el diagnóstico para que no pierdan su “realismo” y efectividad.

Capacitación

Se trata de fortalecer, o crear, las competencias necesarias para el desarrollo del trabajo comunitario orientado a iniciativas relacionadas con la memoria y el patrimonio. Ello implica también la capacitación en el uso de técnicas específicas.

Los contenidos principales de los módulos de formación se han organizado en torno a los siguientes temas:

  • Memoria y patrimonio: consideraciones teóricas fundamentales.
  • El trabajo comunitario para el ejercicio social de construcción del recuerdo.
  • Constitución de fuentes y patrimonio.
  • Revisión y análisis de algunas experiencias de trabajo con metodologías orales y constitución de colecciones patrimoniales.
  • El Programa Memorias del Siglo XX. Fundamentos y sentidos.
  • Técnicas específicas:
    • Metodologías orales. La entrevista
    • La recopilación y documentación básica.
    • Elaboración de exposiciones.

Han participado en las actividades de capacitación los encargados y personal de las bibliotecas públicas y museos que se ubican de las localidades donde se realizará el trabajo territorial y, en ocasiones,  algunos actores sociales e institucionales externos aliados. Respecto a esto último, se considera relevante para la proyección del proceso, establecer una política de alianzas con actores locales.

Las jornadas o talleres regionales consideran una parte teórica y conceptual, otra práctica y de ejercitación, y la puesta en común de las experiencias de los participantes, instancia de socialización del accionar común que se ha constituido en un espacio de gran utilidad para la planificación.

 


DIBAM - Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos