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En Chiloé
> Una escuela que hizo historia

La creación de la Escuela Normal Rural convirtió a la ciudad de Ancud en el polo de desarrollo educacional de la zona austral de Chile.

30-10-2009

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En 1931, bajo el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, se creó la Escuela Normal Rural de Ancud,  respondiendo a la demanda de los habitantes de la zona. Estos establecimientos de formación habían sido instaurados en el siglo XIX, con el objetivo de mejorar la educación y dotar a los futuros pedagogos de una cultura general sólida durante los seis años de humanidades que los instruían como educadores.

La Escuela Normal de Ancud fue particularmente importante puesto que se proyectó como el centro de formación de profesores de Educación Primaria del sur del país. Los postulantes a esta escuela eran sometidos a pruebas de conocimientos, exámenes médicos y a una prueba de canto. Una vez aceptadas en sus aulas, las mujeres estudiaban bajo un régimen de internado. Los hombres sólo fueron admitidos a partir de 1952, cuando se creó un curso paralelo para estudiantes externos.

Las alumnas internas asistían a clases en doble jornada, bajo un estricto régimen de disciplina y horarios.  Según relata la profesora Guillermina Navarro, al finalizar el día las estudiantes se entretenían bailando y escuchando música, y los fines de semana realizaban paseos a la playa, asistían a “malones” y al cine. Las normalistas destacaban en el deporte y en las revistas de gimnasia que se realizaban en el fuerte San Antonio, y que se presentaban a la comunidad al finalizar el año escolar.

El programa de clases de la Escuela Normal de Ancud incluía asignaturas científico-humanistas, talleres de artesanía y educación agropecuaria, como crianza de animales y cultivos. El objetivo era preparar a los alumnos para su desempeño profesional en escuelas rurales, donde los recursos eran escasos. 

Durante sus años de preparación pedagógica los futuros profesores cumplían con un extenso plan de prácticas en una escuela anexa. Los normalistas eran evaluados por la preparación de sus clases y presentación personal. Los mejores alumnos podían trabajar en este colegio y los demás eran destinados a establecimientos rurales de las provincias del sur.

Las escuelas normales cerraron sus puertas en 1973, por decreto de la dictadura militar que gobernaba Chile. Desde entonces, la formación de los profesores quedó en manos de las universidades.

La historia de la Escuela Normal Rural se presenta a través de esta colección que reúne fotografías de actividades académicas, deportivas y recreativas  de los estudiantes, y  fragmentos de las entrevistas con los profesores Guillermina Miranda, Elvira Navarro, Manuel Oyarzo y Ana Lidia Barría, quienes relatan sus experiencias y reflexionan sobre los cambios producidos en la educación.



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