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Bomberos
> Voluntarios de la emergencia

Más de 150 años tiene ya este voluntariado basado en la solidaridad y la auto organización de los vecinos, especialmente en los nuevos asentamientos urbanos.

04-02-2011

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Cuartel de la brigada de bomberos de Media Hacienda. Ovalle. 1987. Donada por Humberto Cádiz.

Hasta mediados del siglo XIX, cuando se producía un incendio, éste era enfrentado por los vecinos y la policía, sin equipamiento ni preparación especial. Las tragedias ocurridas por el fuego tuvieron su punto culmine en un incendio de gran escala ocurrido en el puerto de Valparaíso en 1851. Luego de este siniestro, se instaura un modelo de miembros voluntarios, que más tarde sería replicado por otras compañías, pasando a llamarse Cuerpo de Bomberos.

En sus orígenes, los bomberos eran miembros  principalmente de la aristocracia, lo que permitió que se obtuvieran  cuarteles y equipos a través de donaciones. Entrando ya al siglo XX, surgen las denominadas "Compañías de Colonia", éstas estaban integradas por inmigrantes o sus descendientes, de ahí su nombre y vinculación con ciertas zonas y nacionalidades. Este es el caso del Cuerpo de Bomberos de Puerto Montt, donde las tradiciones alemanas de sus miembros se reflejaban en la disciplina prusiana y en las festividades que celebraban, como recuerda Tótila Lintz, voluntario de esta institución durante 64 años.

El crecimiento urbano durante la segunda mitad del siglo pasado, impulsó la expansión de nuevas poblaciones hacia la periferia de las grandes ciudades. Las viviendas de estos sectores presentaban muchos riesgos, debido a que se utilizaban principalmente materiales ligeros en su construcción y a que  el abastecimiento de agua era deficiente lo que dificultaba el combate del fuego..

Ante posibles siniestros y con el fin de proteger sus viviendas, las comunidades comenzaron a demandar, o a organizar  brigadas voluntarias de vecinos. En la población “Media Hacienda” de Ovalle,  relata el bombero Humberto Cádiz, organizaron “la brigada bomberil por necesidad, debido a que las casas estaban casi pareadas, separadas por 2 metros más o menos y todas de madera (…) y el viento se hacía notar, entonces, si se quemaba una casa, se quemaban todas”..

En “Media Hacienda” las condiciones materiales de la brigada eran precarias, lo que dificultaba  su labor. Para solucionar este problema utilizaron su creatividad, dotando a la agrupación de diversos artículos que les permitía enfrentar las llamas. Es así, como las calaminas se convirtieron en cortafuegos, las mangueras desechadas por los pobladores fueron parchadas para reutilizarlas y la necesidad de cascos se resolvió al pintar de negro aquellos que les donaban los obreros de la construcción.

La labor de los voluntarios fue recompensada cuando la brigada fue reconocida por el Cuerpo de Bomberos de Ovalle. Grisel Gutiérrez, presidenta de la junta de vecinos, destaca el esfuerzo de sus integrantes: “Yo recuerdo como este grupo de jóvenes lucharon por sacar adelante esto y al final consiguieron lo que es la Séptima Compañía de Bomberos”.

En Tongoy, los vecinos se organizaron y prepararon con carros bombas e implementos, pero pasó largo tiempo antes que enfrentaran una emergencia.  Julio Torrejón, voluntario de la agrupación, relata la primera catástrofe que debieron enfrentar: “El primer incendio para iniciarnos como bombero fue en mi casa, imagínate en la casa del capitán (…) se me estaba quemando la casa y yo tiraba agua no más, no habían grifos, no había nada”.

El Cuerpo de Bomberos en los últimos años ha integrado a mujeres como voluntarias en labor de proteger a sus vecinos, arriesgando en este trabajo sus propias vidas. En esta colección se presentan imágenes, documentos y registros audiovisuales que reflejan su organización y dedicación, como un homenaje al esfuerzo que realizan a lo largo de todo el país.



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