Recordar historias, construir nuestra memoria


> Un paseo por el mar

En un país con una costa tan amplia como la nuestra, los oficios ligados a la actividad pesquera son relevantes para el desarrollo económico de sus localidades.

25-07-2011

Galería de imágenes

En las caletas y puertos podemos observar a pescadores artesanales, buzos y mariscadores, quienes han compartido con Memorias del Siglo XX sus experiencias,  organización y el impacto de la pesca industrial en su labor. En esta colección de imágenes y testimonios, te invitamos a conocer los recuerdos de quienes se dedican a esta actividad en distintas localidades costeras.

En sus testimonios, uno de los temas más recurrentes es el peligro cotidiano. María Elena Naguil recuerda que en su infancia “Mi mamá salía a mariscar y ahí iba conmigo y mis hermanos, en un botecito chico, a remo”. Después de esta labor volvían a la playa donde su madre “hacía fuego, lo echaba en un tambor, los cocía y los llevaba a vender a Ancud. Este viaje era peligroso, pero lo hacíamos todos los días”.

En algunas ocasiones, este riesgo era producto de las inclemencias del tiempo “(…) a veces las olas tremendas nos peleaban la vida, daba miedo”, señala Otilia Yáñez, mariscadora de Quemchi. En otras situaciones, el trabajo pesquero conllevaba una amenaza latente, este es el caso de Edison Barrientos, quien en su embarcación transportaba cargamentos de dinamita, bencina, gasolina y petróleo desde Puerto Montt a Chaitén.

En cuanto a la organización de los trabajadores, las experiencias relatadas por pescadores de Tongoy hacen alusión a la creación de una cooperativa durante la década de 1960. Este esfuerzo conjunto, les permitió conseguir nuevas herramientas de trabajo y establecer el valor de venta de sus productos. Julio Torrejón, dirigente de esta agrupación, señala que además de mejorar sus condiciones materiales, los pescadores también desarrollaron otras habilidades, “había que defender los precios, ir a congresos a otras ciudades y nos acostumbramos a hablar, a exponer nuestras ideas”.

En la actualidad, quienes se dedican a mariscar y a la pesca artesanal deben enfrentarse a la expansión de la actividad industrial, la que ha transformado sus prácticas laborales, como explica Otilia Yáñez: “Ahora no hay mucha lancha, no se ve nada, antes había más trabajo, la gente mariscaba. Ahora no, por las fábricas de pescado.”.

Para compensar esta situación, los pescadores artesanales luchan contra la sobrexplotación de los recursos y la consecuente eliminación de su principal fuente de subsistencia. Delia Pizarro, dirigenta de una organización en Tongoy, comenta: “Los pescadores están repoblando de recursos marinos su área de manejo. Los están protegiendo, pero es difícil porque la producción se terminó por la pesca indiscriminada, entonces los pescadores están siendo los impulsores de la repoblación y la protección para mejorar sus condiciones laborales”.

 



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