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> Una fiesta en medio del mar

Dos días de canto, bailes y profunda devoción a la virgen son algunos de los ritos de una celebración que cada año atrae a más fieles a la pequeña isla de Aucar.

19-04-2012

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Procesión de la fiesta de Aucar. 23 de septiembre de 2009.

En el archipiélago de Chiloé se ubica esta isla, la que está unida a Quemchi a través de un largo puente de madera. Cada 23 de septiembre, día de la virgen de las Mercedes, los fieles realizan un largo recorrido sobre la pasarela que cruza el mar para dar inicio a una gran fiesta religiosa que dura dos días.

Esta celebración, que data del siglo XVIII, se inicia con una misa y con una procesión de devotos que recorre la isla venerando a la virgen al son de las campanas y de una banda de música chilota.

Al día siguiente, la jornada comienza con una nueva eucaristía donde los participantes ofrendan imágenes religiosas, productos agrícolas y dinero. La preparación de estos ritos está a cargo de la Patrona, rol que cumple Rosa Quinán. Esta vecina de Quemchi explica que esta fiesta representa una ritualidad que mezcla las tradiciones indígenas y el evangelio católico español.

A pesar de esta unión de culturas, los rasgos indígenas de esta unión durante años fue rechazada por los sacerdotes y la figura de la virgen fue escondida “porque era la imagen que ocupaban los indios, por eso lo despreciaban”, señala Rosa.

Al finalizar la romería en honor a la virgen se inicia una fiesta costumbrista donde los fieles celebran al ritmo de la cueca y los tradicionales bailes chilotes. La organización y arreglos de este festejo es parte del trabajo del Supremo y sus acompañantes, quienes se encargan de adornar los arcos de avellanos y los pasa calles que acompañan la peregrinación, colaboran en la ornamentación de la iglesia y organizan la fiesta que cierra los dos días de devoción.

Sergio Jaramillo, acompañante del Supremo, explica que la preparación de esta festividad implica una ardua labor, “Esto no se hace así  no más, así como usted lo ve, son tiempos de trabajo, dedicación, porque uno de repente tiene que dejar su trabajo, tiene que dejar la familia para venir a arreglar acá en la isla. Usted ve los arreglos que hay acá, los que hay adentro de la iglesia igual, y prepararse para la novena significa harto tiempo, pero uno lo hace con fe, porque nosotros somos católicos y por eso estamos acá”, explica.

Para que esta celebración mantenga la fuerza y la convocatoria que tiene en la comunidad, Sergio Jaramillo destaca la inclusión de nuevos participantes: “Me encuentro súper contento porque hay personas jóvenes que están pidiendo ayudar y eso es muy interesante porque antes eran las puras personas de edad, entonces yo creo que es bonito que la juventud igual vaya sacando adelante esta fiesta. Ahora la gente joven igual se está integrando a esto y ojalá que así sea en el futuro para que esto no se pierda, las nuevas generaciones que vienen lo sigan tomando y cada vez sea mejor, más bonito”, señala.



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